Los Pobres Invisibles

poverty-1148934_640Los Pobres Invisibles

El desarrollo humano se logra al aumentar las libertades y oportunidades que las personas valoran. Las medidas económicas, como el crecimiento del Producto Nacional Bruto (PNB) nos indican la habilidad de una persona para adquirir bienes y servicios, pero no miden las oportunidades, o privación de ellas, para llevar una vida más digna y libre. Desde este punto de vista, la pobreza es una insuficiencia de bienestar, y no solamente una insuficiencia de ingreso.

La pobreza es multifacética.  Una verdadera medición de la pobreza debe de utilizar indicadores de ingreso, así como indicadores de otra índole.  El método de Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) nos permite una medición más integral de la pobreza.  Esta herramienta rompe con el paradigma que lo único necesario para mejorar las necesidades humanas es aumentar el ingreso.  El análisis de pobreza multidimensional identifica un número de dimensiones relevantes e indicadores de pobreza, adicionales al ingreso, como lo son: la educación, la salud, el trabajo, la vivienda y la protección social. La falta de dinero es solo una de las dimensiones, y se ha demostrado que una persona puede ser multidimensionalmente pobre, aun contando con un ingreso superior al establecido en la línea de pobreza. Es decir, que una persona puede contar con ingresos mayores a los de la línea de pobreza, y no contar con las oportunidades necesarias en las áreas de educación, salud, trabajo, vivienda o protección social.  La inclusión de esta nueva metodología en las métricas de nuestra estrategia de país es un importante logro de la unión e intersección de métodos que permite la descomposición de la pobreza multidimensional en términos de privación del bienestar.  El nuevo índice complementa la información, y no la duplica.

Los Pobres Invisibles: La nueva metodología identifica a un 11.8% de los hogares como pobres multidimensionales.  Estos hogares cuentan con un ingreso superior al establecido en la línea de pobreza, pero tienen un acceso limitado a la educación, salud, trabajo, vivienda, y/o protección social.  Estos hogares al contar con un ingreso superior al de la línea de pobreza no son candidatos inmediatos para recibir ayuda de los programas sociales; estos son los pobres invisibles, pero igualmente vulnerables. De particular interés es el de identificar maneras eficientes y efectivas de atender a este grupo, ya que debemos de reconocer que las acciones actuales son disfuncionales para este segmento de la población, y que están siendo sistemáticamente privado de oportunidades, por no pertenecer al grupo de pobreza medida por insuficiencia de ingreso.

Estado de la pobreza: Es alarmante que solo el 66.5% de los hogares costarricenses no son pobres por ninguna de las dos mediciones.  El saber que el 33.5% de los hogares costarricense está siendo privado de algún tipo de oportunidad debería de causarnos suficiente inquietud y desequilibrio en con nuestro ideal de una Costa Rica justa.  Es la primera vez que conocemos el verdadero estado de la pobreza en Costa Rica.

Lo más importante del estudio de pobreza multidimensional es lograr señalar con exactitud que existen mucho más hogares vulnerables en nuestro país de los que hemos venido contando.  Esta vulnerabilidad no solo amenaza las opciones a una vida digna para estas personas, sino que amenaza el desarrollo humano del  país.  No es razonable pensar que vivimos en un Costa Rica justa cuando un tercio de nuestros hogares tiene insuficiencia de bienestar.  Tampoco es razonable pensar que la situación de estos hogares le concierne únicamente a la gestión pública, nos concierne a todos.  Todos en la sociedad civil somos responsables por la falta de bienestar en el país; todos en la sociedad civil contribuimos con nuestras acciones y decisiones diarias al mejoramiento, o empeoramiento, del bienestar común.

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